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sábado, 1 de agosto de 2009

LA OMS CELEBRA LA SEMANA DE LA LACTANCIA




OMS CELEBRA LA SEMANA DE LA LACTANCIA
'El mejor regalo para mis hijas es que ellas decidan cuándo quieren dejar de tomar pecho'

Désirée Sanz, junto a sus hijas. Yaiza con cuatro años y Alexia, recién nacida en una imagen de 2005.

La lactancia natural puede prolongarse hasta que el niño y su madre lo deseen
En España sólo un 24,7% de los bebés toman pecho a los 6 meses, según datos de 2006
Las madres que amamantan durante años tienen que lidiar con la incomprensión social

Actualizado sábado 01/08/2009 01:57 (CET)
YAIZA PERERA

MADRID.- Con los ojos aún cerrados y el cuerpo tembloroso por el parto, un recién nacido busca el pecho de su madre cuando le dejan refugiarse sobre su piel. Sabe cómo alimentarse. El líquido que fluye de ella es su mejor fuente de vida: le nutre, refuerza su sistema inmunológico, le reconforta. Él lo sabe por instinto. La OMS, que celebra desde hoy hasta el 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la Asociación española de Pediatría o la UNICEF, por convicción científica. Según sus recomendaciones, es el alimento ideal para un bebé hasta los seis meses de vida. Entonces, cuando comiencen a introducirse nuevos alimentos a su dieta y hasta el año, debería ser la base de su dieta. ¿Y luego? No hay normas, no hay fechas. La lactancia natural puede prolongarse hasta que el niño y su madre lo deseen.

Désireé Sanz y su hija Yaiza se unieron con este lazo hace ya ocho años. Y siguen deseando mantenerlo. Durante su primer embarazo, con 21 años, esta joven vasca confiesa que el tema de la lactancia no le "interesaba demasiado", no era algo en lo que pensara. Su idea, recuerda, era "amamantar hasta el año", como hizo su madre y su abuela. Pero el 1 de junio de 2001 Yaiza nació y se aferró a su pecho. Cuatro años después, un 8 de julio, la pequeña Alexia lo hacía también. Es la denominada lactancia en tándem (dar de mamar a más de un hijo a la vez) y prolongada.
Yaiza, que en septiembre comienza tercero de primaria, toma leche materna por la noche, "un rato después de cenar", aunque su madre intuye "que el destete está cada vez más cerca". "Hay días que ni se acuerda", asegura Désireé con cierta melancolía. La pequeña, de cuatro años, "hace dos-tres tomas diarias". De vez en cuando aún toman el pecho juntas y bromean -"ven Alexia, le aconseja la mayor- que esta leche está más dulce". Su madre sonríe y su padre, respira. Cuando maman es uno de los escasos momentos de tranquilidad en esta casa invadida de risas, juegos y charlas infantiles interminables.

Aún hoy, esta castellonense de adopción (vive desde los 12 años en Vinaroz) recuerda el primer día que compartieron las dos su regazo: "Yaiza, con cuatro años, cogió la manita de su hermana recién nacida la miró con mucha dulzura y la acarició". Ella se dejó guiar por el instinto en una época en la que la cultura del biberón se había hecho fuerte. "Vale la pena intentarlo, es lo natural, no se puede equiparar con la mejor leche artificial". Lo ratifica el Comité de Lactancia materna de la AEP en su página web: La leche materna aporta todos los nutrientes al bebé, refuerza su sistema inmunológico y ayuda a protegerle de enfermedades presentes (catarros, neumonía, diarreas,...) y futuras (alergias, asma, obesidad, diabetes,...), disminuye la mortalidad infantil y fomenta el desarrollo intelectual. También tiene beneficios para la mujer y fortalece la relación afectiva.

Désireé habla y actúa desde el respeto. Hacia sus hijas -"serán ellas quienes decidan cuándo quieren dejar de tomar el pecho"- y hacia las madres que no quieran amamantar -"cada mujer es dueña de sus decisiones en crianza"-. El dar de mamar es un derecho, no se impone. Pero en lo que coinciden los defensores de la lactancia es que la mujer tiene que estar informada para tomar una decisión libremente. Y en eso el apoyo profesional y social representa un papel básico.

Desirée, que hubiese querido tener cinco hijos, trata de orientar a las madres que desean amamantar a sus hijos. Lo hace desde su propia web Maternidad Instintiva y también desde el foro del Comité de Lactancia de la AEP, donde pueden responder a las dudas tanto expertos de la asociación como otros padres.

Apoyo e información, claves para fomentar la lactancia
En los últimos años, el biberón ha ido perdiendo posiciones a favor de la lactancia materna. Pero aún el porcentaje de niños que siguen tomando leche materna más allá de los seis meses es muy reducido. Según la última Encuesta Nacional de Salud del 2006 del Instituto Nacional de Estadística, en España el 68,4% de los bebés reciben lactancia materna exclusiva al mes de vida, el 52,4% continúan así a los tres meses y sólo un 24,7% lo hacen a los 6 meses. "Estos datos están muy por debajo de ser la situación ideal para el desarrollo de nuestros niños pensando en la influencia de la lactancia materna en su vida de joven y adulto como prevención de enfermedades frecuentes y graves", explica Concepción de Alba Romero, neonatóloga del Hospital madrileño 12 de Octubre y desde hace cuatro años miembro del comité de lactancia materna en ese mismo centro sanitario.

Cualquier mujer puede ser capaz de alimentar a su hijo exclusivamente con su leche y las causas que contraindican la lactancia materna (algunas enfermedades, como puede ser el sida o medicamentos, como los tratamientos contra el cáncer.) son casi excepcionales, asegura el Comité de Lactancia Materna de la AEP. Y si surgen dudas. Los profesionales sanitarios cuentan una herramienta de gran utilidad para averiguar la compatibilidad de una medicación con la lactancia: la web e-lactancia.org creada por el servicio de pediatría del Hospital de Denia (Alicante).
"Las prácticas hospitalarias alrededor están cambiando y a nivel social la difusión de los beneficios de la lactancia está llegando de una manera clara"
Concepción de Alba Romero, neonatóloga

¿Por qué entonces, si es el mejor alimento para el bebé, las madres deciden dejar de dar el pecho ? "Al principio el destete suele producirse por la falta de confianza, el dolor o grietas y el uso de suplementos. A los 3-4 meses, por la vuelta al trabajo", responde De Alba mostrando a su vez el camino para invertir esa tendencia. "Apoyo e información a las madres" que borren de la memoria colectiva esos "mitos, ideas preconcebidas y hábitos de alimentación infantil que son considerados adecuados tanto por los padres como por los sanitarios".
La reincorporación de la mujer a su puesto de trabajo a las 16 semanas de dar a luz, la aceptación general de las leches de fórmula y, en ocasiones, la presión social precipitan el abandono de la lactancia. Justo en el otro lado se posicionan, con una mano tendida, los grupos de apoyo que se reparten por todo el país con el objetivo de facilitar información a los padres y brindarles un lugar donde compatir experiencias. Han asumido el papel de las madres que antaño transmitían el arte de amamantar.
Inmaculada Mellado, secretaria de La Liga de la Leche en España y monitora desde hace cuatro años, explica que muchas mujeres acuden a las reuniones en busca de "compresión" porque allí "no se sienten juzgadas y pueden expresar sus sentimientos".

Las dos hermanas se entretienen amasando en una imagen reciente.

Información contra las críticas
Las madres que consiguen dar el pecho a sus hijos durante varios años tienen que lidiar en no pocas ocasiones con la incomprensión social. "Tenemos casi que mantenerlo en secreto", se lamenta Desirée tras años de escuchar críticas. Su marido, Sergio, y su suegra le brindan apoyo incondicional pero de aquellos que cuestionan su forma de crianza se defiende con un arma infalible: de nuevo, la información. Su estrategia para rebatir las críticas fue argumentar los beneficios probados de la lactancia y remitirse a los hechos: dos hijas sanas física y emocionalmente. Así uno a uno, Desirée, desde hace tiempo muy interesada en la Psicología, fue desmontando los argumentos de quien la cuestionaba y ahora, ocho años después "le dejan hacer lo que crea oportuno".


Las críticas a la lactancia prolongada surgen por "desconocimiento de los beneficios a largo plazo y a veces prejucios sin fundamento", asegura la doctora de Alba. De las numerosas conversaciones de Inmaculada Mellado con otras madres -ella tiene un niño de siete años y un bebé de 16 meses-deduce que "se trata de una tema cultural. Las críticas suelen venir de personas jóvenes o de mediana edad, justo aquellas que crecieron con el boom del biberón, mientras que los elogios suelen venir de las personas mayores que viven con regocijo la vuelta a las prácticas que ellas mismas disfrutaron". "El patrón de duración de lactancia en los humanos hasta hace menos de 100 años y todavía hoy en sociedades no contaminadas por la civilización predominante ha sido de tres a cuatro años con variaciones entre el año y los siete o más años", recuerda la AEP.
Ajenas a los prejuicios, Yaiza y Alexia "ven con naturalidad" su amamantamiento, aunque ambas lo perciben como un momento de intimidad. En estos ocho años, Desirèe sólo se planteó en serio el destete por agotamiento cuando sus hijas tenían dos años. "A estas alturas tengo clarísimo que serán ellas quiénes decidan cuándo ha llegado el momento del destete. Hay quien me pregunta si es que quiero batir un Récord Guinness. Nada más lejos de la realidad. Creo que el mejor regalo que puedo hacerles es esperar a que ellas digan que ya no quieren más. Porque eso significará que han tomado pecho hasta que ellas lo han necesitado, nutritiva y emocionalmente".

Formación de los profesionales sanitarios y apoyo e información a las madres desde el embarazo. Esas parecen ser las claves para hacer despertar el instinto natural de lactancia. Ya ha empezado a hacerlo. En el Hospital 12 de Octubre se percibe el cambio. Cuando las madres se van de alta con su bebé el 90% le dan el pecho. "Las prácticas hospitalarias alrededor del embarazo, parto y nacimiento del niño están cambiando y a nivel social la difusión de los beneficios científicos de la lactancia está llegando de una manera clara", se felicita Concepción de Alba, quien insiste en que "la lactancia siempre es beneficiosa". La leche materna no tiene fecha de caducidad. Para Inmaculada Mellado, de La Liga de la Leche, "lo ideal sería que fuese el bebé quien decidiera cuándo dejar de mamar, pero hay tantas formas de destete como parejas madre-hijo/a". O tríos. Y en el que forman Desirèe, Yaiza y Alexia no hay duda de quién tendrá la última palabra.

jueves, 14 de mayo de 2009

Lactancia materna en Barrio Sesamo!

Fuente: http://lactanciamaterna.lacoctelera.net/post/2008/10/08/lactancia-materna-barrio-sesamo

Me ha parecido tan bonito! Y como se han tomado la molestia de traducirlo y todo, lo copio enterito, eso si, menciono arriba de donde lo saco! por supuesto. A disfrutarlo, jeje.




Transcripción del video traducido al español:
Volvamos a 1977, cuando la televisión era real, educativa y honesta. BARRIO SESAMO

"Paco Pico pregunta a Buffy por qué está dando el pecho a Koty".

Paco Pico: ¿Qué estás haciendo, Buffy?

Buffy: Estoy amamantando al bebé. Toma leche de mi pecho.

Paco Pico: Umm... es una forma divertida de alimentar a un bebé.

Buffy: Muchas madres alimentan así a sus bebés. No todas las madres, pero sí muchas.

Paco Pico: ¡Ah!

Buffy: Esta es la manera más agradable, cálida, dulce y natural. Es bueno para él.

Paco Pico: ¿Y es todo lo que ha comido nunca?

Buffy: Bueno, al principio, cuando era un recién nacido y muy pequeño, es lo único que quería y lo único que necesitaba. Pero ahora que se está creciendo también toma fruta y verdura y, algunas veces, un poco de carne. A medida que se vaya haciendo mayor, necesitará comer más variedad de alimentos, pero por ahora esto es perfecto.

Paco Pico: ¿Sabes? Es precioso.

martes, 7 de abril de 2009

Ya no quedan hermanos de leche





Una persona muy mayor me contó hace ya algunos años como en su pueblo en verano las mujeres se sentaban a la fresca en la puerta, en corrillos, sacando a la calle las sillas de casa y dejando que los niños jugaran y corretearan alrededor.

Es algo que todavía se puede ver, incluso en ciudades tirando a grandes como en la que yo vivo.

Pero lo que ya no se suele ver es lo que me contaba esta señora: muchas madres recientes dando el pecho en ese corrillo a los bebés más pequeños.

Una pena, probablemente era una manera estupenda y de lo más natural de que las futuras madres aprendieran a tratar y alimentar a sus bebés.

Por mucho que te expliquen como colocarte a un recién nacido a la teta en los cursos de preparación al parto, lo mejor es crecer viendo a distintas mujeres hacerlo con toda naturalidad.

Pero lo que creo que se ha perdido del todo son los hermanos de leche.


En aquellos lejanos tiempos, en un pueblo entre montañas, sin acceso a leche de fórmula, un recién nacido sólo podía tomar pecho si quería asegurarse salir adelante sano y fuerte.

El padre de un amigo, cuya madre murió en el parto, fue alimentado por todas las mujeres del pueblo que estaban dando el pecho. Era hermano de leche de prácticamente todos sus compañeros de quinta.

Pero en esos tiempos había muchas circunstancias, ni mucho menos tan terribles, que hacían que una madre lactante alimentara a un bebé que no era el suyo.

Era por lo visto muy frecuente que si una mujer tenía que ausentarse unas horas o un par de días, una amiga, vecina o hermana se encargara de dar el pecho a su bebé durante su ausencia. Y eran favores que se devolvían.

Tu buena vecina, de confianza, se iba a lavar a un río algo lejano, a su hijo le entraba hambre, y le ponías a tu pecho sin ningún problema. Y otro día tú ibas a atender algún asunto propio, y te pagaba con la misma moneda.

Y esos bebés crecían como hermanos de leche.

Y seré una idiota, pero me parece algo muy bonito.

Además, existían las amas de cría: una profesión que incluso se anunciaba y solicitaba en la prensa de la época.

Me da la impresión de que, en los últimos tiempos, estamos recuperando la lactancia materna. Afortunadamente. Pero como algo exclusivo.

Como una práctica tan privada que nadie se plantea dejar a su bebé con otra madre que le pueda dar el pecho, tiramos de sacaleches o le arreamos directamente un biberón.

Y puede que nos estemos perdiendo algo bueno.

¿Dejarías que tu hermana o tu amiga alimentaran a tu bebé con su leche?

Dicho de otra manera: ¿Te daría asco o reparo?

lunes, 29 de diciembre de 2008

FELICITACIÓN DEL BANCO DE LECHE

Hace unos meses estuve donando leche materna para los niños prematuros del 12 de Octubre. Por desgracia tuve que dejarlo antes de lo que me hubiera gustado por problemas "logísticos" fundamentalmente que Rafa no podía llevar la leche porque tenía que estudiar, y a mi se me hacía casi imposible sacármela sola con Inés y su dependencia absoluta de brazos, la extracción requería mucha higiene, lavado de pecho y manos, mascarilla y guantes, esterilización del sacaleches, botes especiales de cristal, congelación inmediata... hubiera necesitado otra manita mas de Rafa que no podía estar porque tenía que estudiar... (daños colaterales de la oposición...) y sola se me hacía un mundo, asi que terminé tirando la toalla.
En mi próximo parto desde el primer momento donaré leche. (Ya me ha prometido Rafa que nada mas de estudios, jeje) Porque creo que es una labor super necesaria para los pobrecitos prematuros.


Ver allí tantas incubadoras, tantas mamás haciendo el método canguro intentando salvar a sus bebés, era emocionante y muy doloroso a la vez.
Una madre prematura por lo general tiene una subida de leche mas lenta, entre 48 y 72 horas. Este tiempo es FUNDAMENTAL para el bebé, para su supervivencia, recibir esa leche materna por sonda, y para esto es necesaria la colaboración de las donantes.
Esta navidad he recibido la felicitación navideña mas entrañable y bonita del mundo, del banco de leche del 12 de Octubre. Un dibujo realizado por una niña, Celia, no se si antigüa prematura, o hermanita de prematuro o quien es esta artista, pero me parece el dibujo mas entrañable que he visto en mucho tiempo.




MIS MEJORES DESEOS Y ENERGÍAS POSITIVAS A TODOS LOS BEBÉS DEL MUNDO QUE LUCHAN POR VIVIR. Y A TODAS LAS MAMÁS Y PAPÁS QUE SE DESVIVEN POR QUE SALGAN ADELANTE, POR SU ENTEREZA Y POSITIVISMO, Y COMO NO, A TODAS LAS PERSONAS QUE LES AYUDAN CON AMOR DESINTERESADO.

martes, 9 de diciembre de 2008

Amamantar mas allá del año, por Carlos González



Las madres que siguen dando el pecho después del año se enfrentan con numerosos problemas, sobre todo debido a las críticas de quienes creen que eso “no es normal” y las amenazan con todo tipo de enfermedades y catástrofes.


En realidad, no se conoce cuál es la edad “natural” del destete en el ser humano. Cada cultura tiene al respecto sus propias costumbres, aunque desde luego ninguna desteta tan pronto como la cultura occidental del siglo XX. La antropóloga norteamericana Katherine Dettwyler ha abordado la cuestión desde la zoología comparada, extrapolando una hipotética edad del destete en el ser humano a partir de los datos referentes a otros primates, a partir de varios parámetros que se correlacionan de forma más o menos exacta con la lactancia:


a) Según el peso al nacer. Suele decirse que los mamíferos se destetan cuando han triplicado su peso al nacer. Esto sólo es válido para los animales pequeños; los animales de tamaño parecido al nuestro se destetan tras cuadruplicar el peso al nacer, lo que sería aproximadamente a los dos años y medio.
b) Según el peso del adulto. Muchos mamíferos se destetan al alcanzar aproximadamente la tercera parte de su peso adulto. Como en nuestra especie el varón adulto es más grande, ello representaría un destete más tardío: los niños hacia los siete años (al alcanzar los 23 kg.), y las niñas poco antes de los seis años (con 19 kg.).
c) Según el peso de la madre. Los investigadores Harvey y Clutton-Brock encontraron que, en un gran número de primates, la edad del destete en días es igual al peso de la hembra adulta en gramos multiplicado por 2,71. Aplicando esta fórmula a una madre de 55 kilos, correspondería destetar a los tres años y cuatro meses.
d) Según la duración de la gestación. La relación entre la duración de la lactancia y la duración de la gestación es muy variable entre los primates, pero parece depender del tamaño de los individuos. En los monos pequeños, dicha relación suele ser inferior a dos; pero entre nuestros parientes más cercanos (en parentesco y tamaño), la relación es de 6,4 para el chimpancé y de 6,18 para el gorila. Si asumimos que para el ser humano dicha relación ha de ser también superior a 6, el resultado es un mínimo de cuatro años y medio de lactancia.
e) Según la dentición. El destete suele producirse en muchos primates cerca de la erupción del primer molar permanente, lo que correspondería a los 6 años en el ser humano. Como conclusión, Dettwyler supone que la edad normal del destete en el ser humano debe estar en algún punto entre los dos años y medio y los siete.



En el congreso español de grupos de madres, celebrado el año 2001 en Zaragoza, realizamos una encuesta para averiguar cuál era la duración de la lactancia entre las madres asistentes, y qué ventajas o inconvenientes encontraban las madres que dan el pecho más de un año. Se trata de una muestra altamente seleccionada (madres con suficiente interés y medios económicos para acudir a la reunión), y que en modo alguno representa a la sociedad española. Pero nos permite afirmar que la lactancia después del año existe, aunque sea en un grupo pequeño. Contestaron el cuestionario 95 madres que tenían un total de 174 hijos.


Trabajaban fuera de casa 74, y 78 habían dado el pecho más de un año. Sólo 15 habían dado el pecho en tándem (es decir, a dos niños de distinta edad). Por tanto, no hace falta ni mucho menos ser ama de casa o encerrarse en el hogar para dar el pecho más de un año.


El nivel de estudios era el siguiente:
Licenciada universitaria: 31
Diplomada/carrera media: 32
Formación profesional: 17
Bachillerato: 13
Estudios primarios: 2


Lo que contrasta con la situación tradicional hace unas décadas, en que sólo las madres pobres o de zonas rurales daban el pecho más de un año. Es precisamente entre las madres más cultas y mejor informadas entre las que se recupera la lactancia.


En el momento de la encuesta, 109 niños habían sido completamente destetados, con una edad media de 19,1 meses, mientras que 65 seguían mamando, con una edad media de 20,9 meses. Es decir, que ya han superado la media y continúan, por lo que la media global aumentará mucho cuando estos 65 niños se desteten. La comparación entre los distintos hijos de la misma madre muestra también un incremento progresivo de la duración. Entre 20 madres con tres o más hijos, la duración media de la lactancia para el primer hijo había sido de 12,8 meses. De los segundos hijos, uno (50 meses) todavía mamaba, y los otros se habían destetado con una media de 19,3 meses. De los terceros hijos, 13 seguían mamando (edad media 25,9 meses) y siete estaban destetados (media 29,3 meses). Podríamos decir que la lactancia prolongada ha sido tan satisfactoria para estas madres, que la repiten y aumentan con los siguientes hijos. Por supuesto, también puede haber madres que hayan tenido una experiencia poco satisfactoria, y es probable que tales madres no asistan a un congreso de lactancia materna.



A la pregunta de si las siguientes personas las habían apoyado o criticado para dar el pecho, las respuestas (entre todas las madres, incluyendo las que dieron el pecho menos de un año) fueron:


Apoya / critican

Marido o compañero 77 / 6

Amigas o vecinas 47 / 53

Madre o suegra 44 / 39

Comadronas 27 / 6

Otros familiares 22 / 43

Pediatra 15 / 36

Enfermeras 6 / 19

Médico o ginecólogo 5 / 9

Otros 29 / 14


Puesto que cada madre puede tener varias amigas o varios pediatras, algunos grupos aparecían al mismo tiempo apoyando y criticando. Observamos que el papel de los profesionales de la salud es en general negativo, salvo en el caso de las comadronas (matronas, parteras). Y, en todo caso, parecen influir menos, para bien o para mal, que familiares y amigas. Como si nos mantuviéramos al márgen. Destaca el muy favorable papel del marido, que casi nunca critica y que es la persona que más apoya. Dudamos que esto refleje un gran interés por la lactancia entre los maridos españoles en general, y pensamos que más bien se ha producido una selección natural: el apoyo incondicional del marido es casi imprescindible para que una madre logre dar el pecho, disfrutar con su experiencia, involucrarse en un grupo de apoyo y acudir a un congreso sobre lactancia.


Por último, preguntamos qué había sido lo más agradable o lo más desagradable de dar el pecho más de un año:


Que és lo más agradable de dar el pecho más de un año.

Percepción n = 78

Contacto físico, mirada, vínculo 36

Relación especial, amor, algo tuyo 34

Madre feliz, realización personal 20

Comodidad y libertad 14

El mejor alimento 12

Niño feliz 10

Consuelo o calma para el niño 8

Es algo natural 3

Mejor salud del niño 6

Cariño 1


Qué es lo más desagradable de dar el pecho más de un año

Percepción n = 78

Críticas de otras personas 33

Ninguna 14

Tomas nocturnas 10

Pedir mucho cuando no apetece a la madre 4

Difícil de compaginar con hermanos mayores 4

Mordiscos 4

Destete 4

Falta de información profesional y de apoyo social 4

Dependencia 4

Sensación de que no lo va a dejar 2

No poder salir de noche 2

Dificultad para compaginar con inquietudes de la madre 2

Desinformación (miedo absurdo) 1

Problemas mamarios (mastitis, grietas) 1

Agobio 1



Conforme a lo esperado, estas madres encuentran muchas más satisfacciones que problemas (de otro modo, no lo habrían hecho). Entre las ventajas se da mucha más importancia a los aspectos afectivos y psicológicos que a la nutrición y a la salud física; mientras que entre los inconvenientes destacan las críticas recibidas de otras personas, y un gran número de madres espontáneamente afirman que no hubo nada desagradable en su experiencia.



En conclusión, la lactancia durante más de un año es una realidad entre algunas madres españolas, sobre todo de clase media-alta, y parece que la práctica se está extendiendo. Es preciso que los profesionales de la salud adoptemos un papel más decidido en apoyo de las madres que lactan, y que contribuyamos a educar a la población para que estas madres reciban el respeto que merecen.