http://actualidad.orange.es/sociedad/condenada_a_prision_por_dar_un_bofeton_a_su_hijo_267595.html
En este enlace está la historia completa de lo ocurrido.
Una madre agrede físicamente a su hijo, y esta condenada a 45 días de cárcel y 1 año de alejamiento de su hijo. La condena sale 2 años después.
Escucho como todo el mundo está saliendo en defensa de esa madre con la excusa "un bofetón no es para tanto" etc etc... y las milongas de siempre. Me gustaría que todo el mundo imaginase por un momento, si esos mismos hechos se contaran igual, pero en esta ocasión el agresor fuese un marido y la agredida su mujer, podría contarse por ejemplo: "El marido llegó a casa y preguntó a la mujer si había hecho la comida. Esta le mintió y le dijo que si, pero era mentira, asi que el marido la agarró del cuello, la arreó un bofetón con tan mala suerte que se dió con el lavabo y sangró por la nariz." ¿Cómo suena ahora la historia? Estoy segura que de haberse dado así, todo el mundo cambiaría su forma de ver las cosas, el apoyo incondicional lo tendría la persona agredida -lo cual es lógico- y no el agresor. Pero, no, cuando se trata de niños, aún siendo la cosa peor por tratarse de seres indefensos en desigualdad de condiciones, no es para tanto, los niños parece que "merecen" todo tipo de agresiones y todas tienen un motivo.
Yo no defiendo la condena porque ciertamente me parece desproporcionada, sobre todo dos años después. Creo sencillamente, que esa madre debería de haber asistido en ese momento a alguna terapia de conducta con sus hijos, y a comprometerse a un cambio, siendo seguida muy de cerca por Asuntos Sociales para preservar el bienestar de ese niño. Creo que ir a la cárcel no soluciona nada, y mucho menos años después.
Pero lo que está claro es que en esta sociedad, mucho tenemos que cambiar nuestra visión de las cosas. La violencia solo engendra violencia, y no se justifica por NADA una agresión a un niño.
Aún recuerdo perfectamente el calor que producían los manotazos de mis padres, el dolor, mas psíquico que físico muchas veces, la sensación de traición, de desconfianza, de desprotección. Recuerdo perfectamente muchas anécdotas, como por ejemplo esta que narro a continuación: Tendría yo unos 4 años y me acababa de aprender una palabra nueva. Estaba yo tan contenta y dispuesta a usarla en cuanto tuviera ocasión. Mi madre estaba hablando con una vecina a la puerta de la panadería de la calle dónde viviamos y me mandó a por el pan. Cuando vi que había allí muchisima gente, regresé y utilicé la palabra nueva que había escuchado, "mamá, es que hay mucha gentuza" Yo pensaba que significaba mucha gente, pero mi madre, en vez de preguntar, en vez de explicarme el verdadero significado de la palabra, el cual aprendí años mas tarde, se limitó a pegarme un tortazo impresionante, supongo que por hacerse la chula delante de la vecina, o porque ella es así, vete a saber. Pero a mi me dolió en el alma, porque una vez mas me traicionaron, y mermaron mi ilusión infantil por aprender por si "volvía a meter la pata"
Quiero decir que todo con un niño se puede dialogar estupendamente desde el respeto. Si a un niño se le ofrece respeto aprenderá a respetar, si se le ofrece amor aprenderá a querer, pero si se le enseña con la violencia, aprenderá a ser violento, si se le trata sin respeto, a ser irrespetuoso, si se le insulta, insultará y se creerá que no vale nada. Luego nos extraña porque los niños son mentirosos, porque pegan a otros niños y lo graban en móvil, porque no respetan nada. Y es simplemente, lo que sus padres les han enseñado a hacer.
lunes, 8 de diciembre de 2008
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